miércoles, 23 de mayo de 2018

Venus y los campesinos del norte de Italia


Entre los planetas del sistema solar que podemos observar a simple vista, el más importante para los campesinos del norte de Italia fue Venus, la famosa Štéra di Paštuù o Stélo dei Pastour (“estrella de la mañana” o "estrella de los pastores").
Venus, al ser un planeta que se encuentra entre la órbita de la Tierra y el Sol (planeta interior), siempre es observado en el cielo en las inmediaciones del Sol. Así, en algunos meses (263 días aproximadamente) podemos observalo unas horas antes del amanecer, y en otro período (aproximadamente durante 263 días) podemos volver a verlo por unas horas desde la puesta del Sol en la región occidental del cielo.
Dado que para los mencionados campesinos, sólo el ciclo matutino de Venus es culturalmente importante, el observar su ascenso en el cielo, es asociado con la pronta salida del sol, y en el área de Liguria también se lo conocía, con cierto humor, como Štéra da Panìssa (estrella de farinata - un panqueque de garbanzo). Antiguamente, la aparición de Venus en el cielo antes del amanecer, era entendida como una señal para los pastores italianos, avisando así cuándo levantarse por la mañana para llegar al rebaño y cocinar panissa para el desayuno.


Fuente: “Lost Skies of Italian Folk Astronomy”, de Piero Barale, en “Handbook of Archaeoastronomy and Ethnoastronomy”



El antiguo reloj de Sile


En el año 1914 un arqueólogo francés se encontraba en Egipto realizando excavaciones en Sile, una de las fortificaciones que estaban unidas por el “Camino de Horus”, una antigua ruta militar que se extendía desde el delta del Nilo hacia la actual franja de Gaza.

Entre las piezas que se desenterraron, le llamó la atención en particular una de unos 10 cm de largo, de piedra y con inscripciones, líneas y puntos grabados en su superficie.

No pudo saber la naturaleza del artefacto pero lo describió con gran detalle, con dibujos precisos que ilustraban sus dimensiones y forma, lo que permitió al año siguiente a dos autores por separado percatarse de que el pequeño objeto era un reloj de Sol portátil que dataría de alrededor del 320 a.C.

Efectivamente, estaban ante la presencia de un dispositivo transportable que brindaba la hora sin necesidad de tener que ubicar los puntos cardinales para orientarlo, sino que simplemente se apuntaba al sol manteniéndolo horizontal para obtener el dato deseado.

Este antiguo reloj llevaba las inscripciones de los meses del año egipcio pero escritos en caracteres griegos. Esto muestra que este reloj era usado al menos por griegos que moraban en Egipto, lo cual no discrepa en absoluto con la fecha en la que fue datado ya que para esa época Egipto estaba bajo la influencia de Alejandro Magno.

Otra característica de este reloj es que nos muestra que para las sociedades que lo utilizaron, el día estaba dividido en 12 horas. Con “día” nos referimos, en este caso, al período de luz, esto significa que las horas estivales eran más largas que las invernales a diferencia de nuestras horas actuales que tienen todas la misma duración, por lo que el día en verano comprende más horas que el día en invierno.

Tenemos de este modo un testimonio del conocimiento astronómico de la época; horas, como ya dijimos, cuya duración variaba según la época del año, el que a su vez se dividía en doce meses.



Fuente: “Un reloj solar en el camino de Horus” por Constantino Baikouzis http://www.infobservador.com/2014/11/un-reloj-solar-en-el-camino-de-horus/


De cometas y antiguos “astronomos” chinos

Los antiguos “astronomos” chinos fueron los primeros observadores del cielo en registrar cometas. El primer registro fiable data del 613 aC, el cual se cree que es el registro más antiguo del cometa de Halley. Los antiguos chinos fueron cuidadosos observadores de los cometas; los describieron con tanto detalle que las descripciones contribuyen con las observaciones científicas modernas. En este sentido, los antiguos observadores chinos también apreciaron que las colas de los cometas siempre apuntan en sentido contrario a la posición del sol. Como se demostró en los libros de seda encontrados en antiguas tumbas chinas, los astrónomos de la dinastía Han (desde el 206 a. C. hasta el 220 d. C.), distinguieron diferentes tipos de cometas según sus colas; todos tenían nombres específicos e implicaciones astrológicas particulares.


Fuente: “Observation of Celestial Phenomena in Ancient China” de Xiaochun Sun, en “Handbook of Archaeoastronomy and Ethnoastronomy”.



Un libro de seda descubierto en una tumba del siglo II a. C. representaba todo tipo de cometas con meticuloso detalle

De meteoro a meteorito


Los astrónomos académicos llaman meteoro al fenómeno celeste popularmente conocido como “estrella fugaz”. Este fenómeno que observamos como una estela brillante que transita el cielo por pocos segundos, es entendido desde la ciencia como materia incandescente que deja detrás de sí un meteoroide o fragmento de roca del sistema solar al atravesar nuestra atmósfera. Los meteoroides que logran atravesar la atmósfera y llegar a la superficie de la tierra, pasan a denominarse meteoritos.
Un caso particular vinculado a estos fenómenos astronómicos tuvo lugar una tarde tormentosa del verano de 1950, cuando el señor Genaro Doldán recorría las afueras de la localidad santafesina de Arroyo Aguiar, ubicada a pocos kilómetros de la ciudad de Santa Fe. Se trata de uno de los pocos casos conocidos en Argentina en el que una persona pudo observar un meteorito a campo descubierto, en pleno día, vislumbrando la estela producida en el cielo y el deslumbrante destello emergente. Pero además de eso, don Genaro Doldán observó cómo esa “estrella fugaz” se acercaba al suelo y vió caer un objeto en un lugar cercano. Seguido, se acercó al sitio caminando algo más de cien metros y, luego de esperar a que se enfriara, procedió a recoger el llamativo objeto localizado en un pequeño cráter. Pudo llegar fácilmente hasta él, ya que se había percatado de que algo comezó a quemar los pastos circundantes al lugar.


Fuentes: https://historiadelaastronomia.files.wordpress.com/2018/04/meteoritoaguiar2.pdf, http://www.sv-meteorites.com/meteorite.aspx?MetName=Arroyo%20Aguiar

Cielo e identidad en las colonias del norte santafesino


Como otros saberes, el conocimiento astronómico (en el más amplio sentido del término) se elabora socialmente. Los grupos humanos construyen, transmiten o adquieren esquemas de representación, clasificación y praxis a partir de la socialización; y es por eso que se vuelve crucial comprender las relaciones entre los diferentes agentes o grupos sociales que intervienen en un proceso de socialización, pero antes es importante identificar estos grupos sociales, sus límites o cómo construyen su identidad social.
Por eso, identificar categorías identitarias implicaría entonces el estudio de las manifestaciones concretas de una identidad que en general se hacen evidentes, por ejemplo, a través de las relaciones interétnicas dadas en los procesos migratorios. En estos procesos los grupos migrantes se ven obligados a definir quienes son ellos y quienes son los otros; y son las relaciones de contacto, las relaciones interétnicas y las fronteras de estos grupos las que obligan a pensar en la identidad. En este contexto, las identidades sociales se manipulan instrumentalmente y para definirse recurren a distintos elementos culturales, como podemos ver en el caso de las colonias agrícolas del norte de Santa Fe, donde el conocimiento astronómico resulta un diacrítico o elemento cultural para construir identidad.
Entre las prácticas astronómicas consideradas en las colonías del norte santafesino como Moisés Ville, se pueden encontrar varias que vinculan la observación de los ciclos lunares con la realización de ciertas tareas agrícolas. Pero resulta interesante que muchos de los colonos judíos ven como exclusivo tanto de piamonteses como de criollos y sus descendientes, el uso de la luna como marcador temporal para la realización de tareas agrícolas.
Por lo tanto en este caso vemos cómo prácticas astronómicas resultan elementos que hacen a la identidad social de los grupos en cuestión. Los usos de la luna, en este caso, representan un sistema de valores o conjunto de representaciones culturales con los cuales un grupo se clasifica a si mismo (identifica) y adscribe a los otros.



Fuente: “Ethnoastronomy in the Multicultural Context of the Agricultural Colonies in Northern Santa Fe Province, Argentina”, de Armando Mudrik.