lunes, 6 de diciembre de 2010

La Via Lactea y el Ferrocarril Central Argentino. El cielo de los colonos del norte santafesino.


De a poco van apareciendo cosas interesantes de las entrevistas con descendientes de colonos europeos del departamento San Cristóbal, que realicé en marzo de 2010 para armar el cielo de los colonos del norte santafesino.
Con la primer persona que hablé fue con un joven, bisnieto de colonos suizo-alemanes, colonizados en la zona de San Guillermo.
Él, entre otras cosas, me comentó que estos colonos denominaban a la Vía Láctea como “el camino a Tucuman”. A partir de ese momento comenzó la intriga del por que de esa denominación.

Hace poco pude leer que el tramo de línea férrea de lo que era antes el Ferrocarril Central Argentino (después Mitre), que pasa por el departamento San Cristóbal, cerca de la zona de San Guillermo, Monigotes, las Palmeras, Palacios y al norte Ceres, fue comenzada a construir a partir de 1889.
Esta linea se planeaba extender para que llegue hasta Tucuman, cosa que pasó.
Estas vías eran un camino a Tucuman.
La linea en esta zona tiene la dirección noroeste-sureste y es casi recta. Hoy paralela a la ruta 34.
Por otro lado en el cielo, la Vía Láctea tiene la misma dirección.


Las coincidencias son interesantes. Puede ser que los colonos por esa llamativa orientación de las vías en su zona igual a la de la Vía Láctea realizaran esa asociación y la plasmaran en su cielo. La imagen de arriba es un mapa celeste o mapa de cielo que nos muestra el cielo de verano tal cual lo veria alguén en Santa Fe mirando de cara al sur.

Viendo un mapa del año 1873, vemos un camino que va de la ciudad de Santa Fe hasta Tucuman que pasa por la zona colonizada que mencioné y que tiene la misma orientación que las vías.

Quizás también esta denominación de la Vía Láctea viene de mas atrás en el tiempo y fue utilizada por los criollos que habitaban la zona y que después muchos de ellos fueron peones de los colonos europeos.

martes, 16 de noviembre de 2010

Hambre, muerte, miseria y estancias (Las estadísticas de las colonias agrícolas santafesinas en el siglo XIX).


Hace pocos meses pude conseguir un libro de Gastón Gori, editado en 1957, llamado “El pan nuestro. Panorama social de las regiones cerealistas argentinas”. En el mismo, podemos ver las estadísticas en las colonias agrícolas, producto de los censos realizados en el siglo XIX en la provincia de Santa Fe. Estas estadísticas son las más completas del país, según afirma el autor.
Algunos de los números que evidencian las penurias de los colonos:
De 86839 inmigrantes, que incluyen niños menores de 8 años, entrados en la provincia de Santa Fe desde 1880 a 1888, 30086 eran analfabetos.
Los campos arrendados en la época de la formación de colonias carecían de casa habitación. Las colonias deslindadas eran fracciones de inmensas llanuras despobladas. Al arrendatario correspondía construir su vivienda.
¿Cómo fueron esas viviendas construidas por los agricultores? Las estadísticas nos lo cuentan: Vivian en ranchos. De 12608 edificios en la provincia de Santa Fe, existían 8923 ranchos de barro y paja, lo cual da un promedio de 71% de ranchos. Pero como en los 12608 edificios están incluidos, aproximadamente, 2000 ubicados en pueblos y en Esperanza, como también en campos colonizados, desde 1856 a 1880, resulta que el promedio de ranchos aumenta a 82%.
Según el censo de 1888 en la provincia de Santa Fe, existían 22107 anchos, sobre una población rural de 23072 agricultores, que suman, con sus familias, 115241 habitantes de las colonias.
O sea, prácticamente la totalidad de los inmigrantes y nativos colonizados vivió en ranchos.
En la mayoría de los casos los dueños de las tierras arrendadas eran estancieros que colonizaban agricultores con el objetivo no de radicarlos en el lugar si no valorizar sus tierras con la agricultura y el trabajo de los colonos. Desde luego no invertían un solo centavo más de lo indispensable en mejoras que a corto plazo, podían resultar del dominio del locador.
Podemos seguir con los números y ver que los colonos no poseían y por lo tanto no podían comprar numerosas herramientas para el trabajo, de modo que las condiciones de labor eran paupérrimas.
Según el censo de 1888 en Santa Fe, para los 23072 agricultores, existía 24369 arados simples, o sea, que 22775 campesinos no poseían más que un arado de una reja; existían 5225 segadoras, por lo tanto 17747 agricultores no poseían segadoras.
La situación económica del agricultor no podía ser más lamentable.
Otro indicador importante para deducir la calidad de vida de la población es el índice de mortalidad. En 1882, año en que hechos de arma no se producen en las zonas rurales que corresponden a las tres colonias mas desarrolladas, la mortalidad infantil era de 149,3% superior a la de adultos, según los datos de defunciones:
- Esperanza, adultos: 61, niños: 73.
- San Carlos, adultos: 34, niños 79.
- San Jerónimo, adultos: 14, niños: 35.
Terrible.
Otro numero: en 1898, en dos departamentos agrícolas de Santa Fe, como Las Colonias y Castellanos, de 1082 defunciones, 679 corresponden a niños menores de 10 años, que mueren de atrépsica, falta de desarrollo, enfermedades originadas por falta de alimentación o por alimentación deficiente. La muerte de los lactantes se debe a la mala calidad de la leche materna. Las madres trabajan como los hombres de sol a sol.
Los colonos arrendatarios se equiparan, a través de veinte años de historia, a los criollos expulsados de sus viviendas en las estancias, cuando la ganadería en manos de los estancieros, exigió más tierras y menos gente llamada intrusa en los latifundios.

lunes, 4 de octubre de 2010

Quizá ש ,כ ó א, en el cielo del norte de Santa Fe.

La colonización en Santa Fe, no solo trajo aparejado la división de la tierra para arrendarla a los colonos. Estos últimos, venidos de distintas partes del mundo, construyeron con diferentes aportes, nuestra cultura e historia.
Si prestamos atención a la cultura astronómica de los nietos e hijos de estos colonos, podremos ver claramente esos aportes.
Un ejemplo es el caso relatado por Lipe Notkovich, en Moisés Ville, Santa Fe.
Él es hijo y nieto de inmigrantes judíos de Lituania, colonizados cerca del año 1900, en Virginia (Localidad a pocos Kilómetros de Moisés Ville).
Cuando le pregunté a Lipe si alguna vez sus abuelos le señalaron algún grupo de estrellas o constelación en el cielo nocturno, el respondió:
“había según ellos decían, yo nunca lo pude armar bien, letras en Idish que según ellos se formaban con las estrellas y que en especial mi abuela mencionaba: esta letra así y allá esta la otra letra así”.
El Idish era hablado por los judíos europeos y para escribir en Idish se utiliza el alfabeto Hebreo.
Hay que tener en cuenta que el cielo de sus abuelos lituanos es muy distinto al del norte santafesino, por lo que aparece aquí el hecho de como los colonos plasmaron su cultura en nuestros cielos.
Abajo: Lipe y su maquina de escribir.



En la tabla de abajo pueden ver la lista de símbolos que componen el alfabeto Hebreo.
En estos links pueden ver algo más sobre Idish y Hebreo:
http://es.wikipedia.org/wiki/Yidis
http://es.wikipedia.org/wiki/Alfabeto_hebreo

Esta charla con Lipe y otras con otros colonos, forman parte de un trabajo de investigación que realizo, sobre la cultura astronómica de los colonos en el norte de Santa Fe. Recientemente fue aceptado para ser presentado oralmente en el Oxford IX: Encuentro Regional de arqueoastronomía y astronomía en la cultura, que se realizará en Lima, Perú en enero de 2011.
Abajo una parte del cronograma de la reunión.


En este link lo pueden ver completo:
http://www1.archaeoastronomy.org/index.php?option=com_content&view=article&id=70&Itemid=63&lang=es

jueves, 9 de septiembre de 2010

El desgarramiento humano de los inmigrantes.

¿Quien habla del desgarramiento humano de los primeros inmigrantes? Nadie.
Familias que dejaron todo atrás para llegar a la nada.
Salir de su tierra para no volver, porque así fue en la mayoría de los casos.
Y encontrarse en América con quizás más desgracia.
Son muchas las historias de familias destrozadas en este suelo americano que quizás les dio oportunidades y formas distintas de vida.
Francisco Hiller y su mujer Enriqueta Wegner. Inmigrantes alemanes. Se asientan primero en Brasil y luego emigran otra vez pero a Constanza, Santa Fe, Argentina.
Aquí la familia se desmorona, la mujer muere al nacer la ultima hija, mi bisabuela con 15 años, se hace cargo de criar a sus hermanos.
El padre enloquece, los hijos barones huyen. Don Hiller termina muriendo de cólera en Buenos Aires. Solo.
Hoy en Constanza no queda ni la tumba de Enriqueta.
Sufrimiento, desgarramiento humano.


Otras historias...
Un grupo de 136 familias judías desembarcó del vapor Wesser en Buenos Aires el 14 de agosto de 1889. No llegaban a la Argentina casualmente sino después de largas meditaciones convencidos de que éstas eran las tierras que debían acogerlos.
Fueron muchas las penurias, grandes los imprevistos y crueles los inconvenientes que tuvieron durante la travesía. Llegaron ansiosos de convertirse en agricultores y hombres libres.
Una vez en Buenos Aires y mediante intervenciones de sus hermanos radicados aquí, firmaron un contrato con el terrateniente Palacios, por el cual éste se comprometió a entregarles tierras, implementos de trabajo y medios de vida.
La provincia de Santa Fe era su destino final. Llegaron a la desierta estación Palacios. Allí fueron olvidados, nadie los recibió, nada les dieron. El hambre, la soledad, el abandono, los sufrimientos y la pérdida de 60 niños fue su realidad. El providencial paso de un médico higienista, el Dr. Guillermo Loewenthal cambió su suerte. Este intervino ante las autoridades nacionales y provinciales; consiguió que Palacios cumpliera con los términos del contrato y comenzara el asentamiento en Moisés Ville. El tramo desde la estación Palacios hasta lo que es hoy Moisés Ville, lo hicieron caminando.
Los niños fallecidos eran metidos dentro de tachos de aceite que había en la estación de tren de Palacios. Las familias que fundaron Moisés Ville, los llevaron con ellos.

¿Quien habla del desgarramiento humano de los primeros inmigrantes?


En audio de notas complementarias pueden escuchar la historia de Otto Hiller contada por su sobrina Ilda Ille. Otra vez el desgarramiento humano de los inmigrantes.También, se puede escuchar la historia del padre de Emilio Zinchur, inmigrante ucraniano.
Sé que no fueron los únicos que sufrieron en América, pero propongo que en la provincia de Santa Fe se construya para recordar esto, el monumento a la mujer inmigrante y también a la mujer originaria, para recordar el rol importante de la mujer americana en la historia.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Solo un lugar con vida que pocos pueden ver.


Poema de Fernando Birri que al escucharlo en un documental sobre él y Gastón Gori, me generaron esas imágenes que capturé. Hoy, la nada.

Malas noticias en mi estadía en San Cristobal, falleció Falucho (ver post: ¿Para qué habré nacido varón?, del 10 de mayo).

Tuve la oportunidad de poder hablar con Emilio Zinchur, en los audios de notas complementarias pueden escuchar algunas historias de "El barrio de los polacos" en San Cristóbal.

Otro viaje a Moisés, no se como no conocí antes todo eso...

Medicion de seeing astronómico en cerro Macón, Los Andes, Salta.

Seguimos con el curro de medir seeing (turbulencia atmosférica) en lugares donde posiblemente se instale un observatorio astronómico, esta vez estuve en Tolar Grande, provincia de Salta. Medimos seeing en el cordón del cerro Macón, a 4500 metros sobre el nivel del mar.
Vientos que en el filo de la montaña alcanzan como máximo 180 Km/hr.
Cuando mediamos solo llegaban a 70 u 80 Km/hr, pero eran suficientes para hacerse la pregunta: ¿que carajo estoy haciendo yo acá?.
Viaje de dos días desde CórdobaCórdoba-Salta, Salta-Tolar Grande.
Algunas fotos en los pocos lugares céntricos de Salta que pudimos conocer.


Camino a Tolar Grande, cerca de San Antonio de los Cobres, primera parada del tren de las nubes.

A 100 Km de Salta, las ruinas de Santa Rosa de Tastil. Ciudad inmensa ,prehispanica y preincaica, o sea, cerca del año 1300.

Arriba: San Antonio de los Cobres.
Un dia recorrimos el salar cerca de Tolar Grande.






Sobre el cordón del cerro Macón, y cerca algunas vicuñas.



Cerca de Tolar Grande, la cueva del "Hombre muerto".



Tolar Grande visto desde la cima de una pequeña montañita al final del pueblo.
La escuelita de Tolar.
La poca fauna de la zona ( no se como hacen para vivir esos pájaros ahí).

Arriba: el culto a la pachamama.



Arriba: el comedor de nuestro habitáculo, abajo: el frente.